En el seno de la Unión Europea, todas las estrategias marítimas nacionales y regionales giran en torno al debate abierto sobre la próxima reforma de la política pesquera común, que necesariamente deberá estar integrada dentro de los principios generales de la política marítima común, lo que sin duda tendrá notables efectos sobre la actividad pesquera y las economías locales y regionales de Galicia.

Es bien conocido que, durante las tres últimas décadas, el mundo de la pesca viene sufriendo importantes transformaciones, tanto a escala internacional como europea. Estos cambios no se limitan solamente a los avances tecnológicos incorporados a las embarcaciones o a los procesos de transformación de los productos de la pesca. De hecho, entendemos de mayor relevancia las transformaciones ligadas a los derechos y condiciones de acceso a los recursos naturales y las tendencias en los mercados en un escenario globalizado.

En este contexto general, los objetivos del sector pesquero gallego deberán coordinarse y articularse con los de los demás sectores económicos y sociales implicados con el mar y su entorno, a la vez que se necesita continuar el proceso de adaptación a la dinámica pesquera internacional y comunitaria.

Como ejemplo ilustrativo podemos citar los usos alternativos a los que pueden destinarse nuestro litoral y aguas marítimas adyacentes: desde infraestructuras para el transporte marítimo o al servicio de las flotas mercantes (instalaciones portuarias), hasta espacios destinados al ocio y turismo (playas, instalaciones de náutica recreativa y deportiva), pasando por los posibles usos pesqueros o marisqueros (puertos pesqueros, instalaciones de acuicultura en mar y tierra), de construcción naval (astilleros y talleres de reparación naval) o potenciales usos de los espacios marítimos como fuentes energéticas (explotación de yacimientos de petróleo o gas, posibilidades eólicas, la energía mareomotriz, la térmica oceánica, la de las corrientes o la de las olas). Es evidente que, políticas restrictivas o potenciadoras de determinados usos irán a favor o en detrimento de otros, no siempre compatibles, y ello ocasionará sus impactos sociales y económicos diversos y desiguales según la actividad de que se trate y zonas implicadas.

En estos contextos dinámicos y cambiantes es, precisamente, cuando se hace más necesario que nunca contar con una información detallada y desagregada sobre la importancia socioeconómica de las actividades pesqueras. Información que nos permita evaluar el impacto directo, indirecto e inducido, que tiene esta actividad sobre la renta y el empleo, factores sin duda de gran relevancia a la hora de adoptar decisiones, tanto desde el plano político como del económico empresarial. Por estos motivos se decidió afrontar la realización del proyecto que les presentamos a continuación.

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